Son como estrellas, brillan aunque nadie les mire
Me gustan las mujeres todo terreno, aquellas que me recuerdan a mi madre cuando yo era pequeña y ella me parecía lo más grande. Me gustan las mujeres que cuando andan, pisan fuerte y el suelo suena como ovación al poder con el que arrasan. Admiro a las mujeres arte y no aquellas del: que arte tienes, niña -que también-, sino más bien de las que crean, cantan, bailan, escriben, dibujan y lo muestran al mundo con orgullo; también a aquellas que se vacían pero lo esconden, ellas también brillan, igual que las estrellas también brillan cuando la gente no las mira.
Amo a las mujeres que saben ser niña y su capacidad de no abandonar a veces los mejores años de la vida del ser humano. Me gustan las mujeres ambiciosas que me hablan de futuro con aquel brillo en los ojos que yo no tengo ni en presente, ellas sí que viven lo que sueñan. Doy especial atención a las mujeres desastre, quién supiera de caos como ellas. Amo a las mujeres que dan segundas oportunidades, veréis, en especial a las que se las dan a ellas mismas. Me gustan las mujeres que se gustan, las que se sonríen al espejo cada día y se comen el mundo sabiendo lo que valen. No sé si me explico bien, pero para mí son como aquellas que se pintan los labios de rojo como acto de amor a sí mismas.
Quiero más mujeres que piensen primero en lo que se quieren poner y nunca en aquello que van a pensar de ellas por ello. Me gustan las mujeres con voz y voto, con mucha voz y a gritos, sobre todo. Me gustan las mujeres aventura, las de no preguntemos porqué, hagámoslo; las que hacen lo que quieren. Me gustan las mujeres que (se) luchan, en especial en este mundo de hombres que les hace todo un poco más difícil. Admiro a las mujeres que admiran a otras mujeres. Amo a las mujeres sabiondas, pero más a las que quieren saber, también, como acto de amor a sí mismas. Me gustan las mujeres que se desnudan, y ya sabéis que no hablo de ropa, sino al acto de fe frente a aquellos que quieren. Amo a las mujeres que se arriesgan a amar.
En definitiva, me gustan las mujeres que aman, viven, ríen, (se) quieren, luchan, hacen y deshacen a su antojo porque pueden, porque saben que pueden. Amo a las mujeres que gritan como si el mundo fuera suyo y os digo algo, lo es, el mundo es total y absolutamente suyo.



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