Leer sí, pero no literatura barata
A raíz de una lectura que hice hace poco me vino a la cabeza el tema de este escrito. La protagonista hace una crítica sin miramientos a la literatura romántica justificando que es “mala literatura”, “literatura barata” y “fácil hacer” —por si antes de empezar os queda alguna duda, no, la literatura romántica no es fácil de hacer, tiene detrás mucha documentación y muchas horas de escritura que cualquier otro género también tiene—. Sus palabras, obviamente, no me ofendieron porque yo sabía que leía ficción y que la propia escritora que creó a esa protagonista era una escritora de romance, pero sí que me ofende cuando lo escucho de palabras de alguna persona de la calle.
Días antes de leer esta obra, además, empecé a seguir a un gran número de escritoras de ficción juvenil en Twitter, llevaban entre ellas una conversación muy interesante que tal vez fue la precursora de que yo ya estuviera atenta a cuando leí aquellas palabras de la protagonista unos días después. Estas escritoras se quejaban de, una vez más, un tema muy típico entre las escritoras de juvenil y es en cómo se degrada este género/tipo de libros. Y aquí es dónde yo quería llegar, a cómo se infravaloran algunos géneros y en cómo hacemos sentir mal a lectores y a escritores pese a que lo que hacen es fomentar la cultura.

Fui madrina de lectura a los once años de edad, yo en la época ya comenzaba a ser una lectora apasionada pese a que me gustaban más los libros de no ficción (no preguntéis, he sido una friki del conocimiento desde siempre). Aquello de enseñar a alguien a leer era emocionante en la época, pero ahora, que lo pienso con asentados veinte añazos, no sólo lo sigo viendo emocionante, si no que lo veo una herramienta MUY poderosa. Fomentas que tanto el pequeño como el más mayor entiendan que leer es importante; le haces ver al pequeño que el leer no es algo que te imponga un profesor (una persona lejos en edad en muchas ocasiones), si no que te lo está ofreciendo alguien con quien te llevas seis años y que aún es muy joven; creas un vínculo entre el niño pequeño y el mayor que recordará en muchas ocasiones cuando lea. En fin, la propuesta es fantástica y me parece lo mejor que he hecho en mis años de colegio. Me pareció tan buena que llevo años con morriña y poco antes de la cuarentena me apunté a un voluntariado para enseñar a leer y para dedicar un ratito a la lectura con niños.
Siempre hemos escuchado de la importancia de la lectura, no sé, lo veis en acciones que ocurren día a día o en el colegio, también podéis buscar frases célebres sobre la lectura y lo veréis clarísimo, pero es que es normal, la lectura nos abre las puertas del mundo, la que nos permite fomentar el conocimiento, vivir más de una vida, comunicarnos.
Bien, pues no sólo está la cuestión en aprender a leer, si no que cuando aprendemos, el objetivo está en que la gente sepa la importancia de seguir leyendo toda la vida. Si ponéis en google las palabras “fomentar la lectura” os salen un número indecente de artículos que dicen cómo conseguirlo. Cada persona tiene sus métodos y su tiempo, esto no es lo que se viene a hablar y criticar aquí, si no lo siguiente: fomentemos la lectura, pero creemos una cultura que dice que el género juvenil es para niños, que el género romántico es para chicas cursis que creen en el amor perfecto y así un largo etcétera, porque nos encantan los estereotipos.
Pues ahí va mi crítica. ¿Qué importa lo que lean los niños mientras lean? ¿Qué importa lo que lean los adultos mientras lean? ¿Por qué tenéis que ponerle etiquetas a las personas que leen libros por leer unos libros o otros?
Comienzo por el tema de la literatura juvenil porque es el más criticado y menos hablado. Mirad, la literatura juvenil no tiene edad, se la podéis poner vosotros si queréis, pero no es real, leer juvenil no te hace un crio y la literatura juvenil NO es peor que otra por estar, de primeras, anunciada para público adolescente porque sus protagonistas muchas veces (la mayoría) lo son. Yo, por ejemplo, puedo estar ahora leyendo un libro sobre politología en el que se explica el porqué de la existencia del senado o el porqué de que las elecciones funcionen como lo hacen y después, con la misma madurez intelectual, puedo abrir el libro más juvenil que os podáis imaginar y no me hará más niña disfrutar de él. Como siempre digo, Wikipedia es mi fuente de sabiduría (no para todo, entendedme, pero sí en muchas cuestiones) y justo la entrada en español os explica de una manera fantástica en su primera línea lo que es la literatura juvenil: “Literatura juvenil es aquella especialmente dirigida a lectores que atraviesan por la juventud, si bien no exclusivamente". La literatura juvenil es de fácil lectura, sencilla (en su narrativa, que no siempre en su trasfondo), y tiene como objetivo que el joven encuentre alguien con quien identificarse y tenga una buena base sobre la que desarrollarse. Pero va, ahora venid a decirme que como adultos que seréis y os creeréis muchos de los que me leéis (y yo misma, tal vez) tenéis un desarrollo psicológico fascinante, una inteligencia emocional que es casi de otro mundo y una empatía que da gusto. No me lo creo, vaya, a muchos nos hace falta haber leído mucha literatura juvenil. Y es que mirad por donde, un género que infravaloráis, que creéis de niños pequeños y el que no consideráis ni literatura, es el mismo que os enseña sobre la vida, ayuda a algunos jóvenes a engancharse a la literatura y ayuda a gente a sentirse mejor consigo misma. Y bueno, algo que os tengo que decir es que algo bueno debe tener la literatura juvenil cuando los más lectores de este país se encuentran entre la franja de 14-35 años (que no lo digo yo, que sois vosotros los que insistís en ponerle edad a la literatura) y éste género es el que más se vende.
No hablaré también de la literatura romántica porque entonces me alargaría demasiado y prefiero que quede claro el concepto que vengo a criticar antes que hablar de más. La conclusión a la que quiero llegar es que dejéis de poner etiquetas de más a la lectura juvenil, a la no ficción, al romance, a la ciencia ficción, a los cómics, a lo que sea. Todo es literatura y cada género busca unas cosas diferente, eso no hace a unos más ni menos que otros, toda, al fin y al cabo, busca que el lector lea, se lo pase bien, se informe o disfrute. Degradando algunos géneros degradáis a sus escritores y a sus lectores y mira, como escritora os digo que me jode por la parte que me toca, pero como lectora me molesta aún más porque sé la maravilla que es leer y se la maravilla a la que le estáis poniendo muros, caretas y pegatinas que no son. Dejad que la gente lea libre sin pensar que le dirán que es una cría o que no le gusta leer porque no lee clásicos pero sí juvenil (esta me la han dicho a mí, no os creáis), que toda persona lea el género que quiera porque la literatura ni tiene edad, ni género determinado (que también se tiende a decir que el romance es de mujeres, pero no sabéis la bobada que os estáis perdiendo si sois hombres y lo rehusáis por eso). Dejad que los niños aprendan a leer y se enganchen a la lectura. Dejad que los jóvenes descubran aquello que les gusta más y menos, porque a muchos no les gusta leer porque se les han impuesto determinados libros y lecturas aburridos para sus gustos, en vez de dejarles que descubran que hay más géneros entre los que perderse. Dejad que el adulto lea todo lo que quiera y necesite, mientras lea. Y impedid que el anciano deje de leer. Porque el leer, nos hará libres.



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