Voces de Chernóbil
"Nos creemos que vivimos, Andamos, trabajamos. Amamos. Pero ¡no! ¡Lo que estamos haciendo es apuntar información para el futuro!"

He escogido esta frase como podría haber escogido cualquier otra, de hecho, el libro se ha convertido en un amasijo de páginas con dobladillos en las esquinas para poder volver a ellas. Pero esta cita, esta en concreto, creo que representa muy bien lo que fue para ellos la catástrofe: vida, trabajo y amor.
La población Bielorrusa, no sólo es que en su mayoría no tuviera la información suficiente como para comprender el grado de horror de lo ocurrido, si no que amaba su tierra y a su gente tanto como ofrecerse voluntaria para ir a liquidar Chernóbil aún sabiendo de sus riesgos (aunque no de todos, probablemente), como para seguir labrando sus tierras ahora contaminadas (en su mayoría porque vivían de ello) o como para no querer abandonar sus casas pese a que eso conllevara la muerte. A la vez, creo que representa aquello que nosotros hemos hecho de la tragedia: información para el futuro (presente), sí, así de frívolo.
Tras comenzar a este libro que ha marcado un antes y un después en mi vida (parece una afirmación enorme, pero creo que no sales igual de ningún libro y menos de uno como este), me he convertido un poco en Svetlana, comprendo esa sensación de la periodista de querer dar voz a todos aquellos que fueron silenciados o a los que nadie pareció importante escuchar. Voces de Chernóbil es una suma de voces de niños, liquidadores, mujeres de estos últimos o de bomberos (ya que estos, en su mayoría ya no pueden explicarlo), ingenieros, profesores, historiadores, residentes de zonas prohibidas… que se publicó en 1997, 10 años después de la explosión de la central situada en la frontera ucraniana y bielorrusa.
Podria decir cosas infinitas, os intentaría transmitir todo el horror que he sentido y leído (en especial para mí el primer y último “monologo”, que me han roto el corazón), las vidas que se han perdido, la de mentes que no comprendían lo ocurrido, la de políticos que callaron por intereses… pero no puedo, es demasiado. Si lo leéis prometo que no saldréis igual que entrasteis. Voces de Chernóbil es, para mí, lectura obligatoria.
A ellos no les salvó el amor, pese a lo mucho que lo desearon y lo lucharon, pero tal vez sí les hubiera salvado el conocimiento (igual no a todos, pero sí a muchos). Entre otras cosas eso es lo que contiene este libro, las voces de la pena, de la tragedia, de la nostalgia, pero también del conocimiento. Una lectura impresionante, dura, difícil de encajar para mucha gente pero 100% recomendable.



Comentarios