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Algo tan (estúpido) estupendo como el amor

12 jul. 2022
5 min de lectura

¡Buenos días! Espero que estéis todos bien y que si necesitáis un poco de ánimo lo encontréis entre mis divertidas palabras de hoy hacia Nina Minina. ¡A por la reseña! Espero que la disfrutéis.


Como caracteriza a mis reseña últimamente, voy a comenzar por hablar un poco de la escritora. Nina Minina —un nombre mega híper sugerente, ¿no creéis?— no era alguien desconocido para mí, es de estas autoras tan delirantes que es imposible que no te venga una buena amiga —en este caso, como en todos los casos que tiene que ver con libros esa gran y buena amiga era Carla— y te la recomiende. Cuando me cogí el libro en Prime Reading lo hice por el título, porque a mí a veces un buen título me conquista tanto como una buena portada (que la de este libro, meh), pero tras llevar unas páginas me di cuenta de que la autora era, ni más ni menos, Nina Minina, la que un día Carla me había recomendado después de leer Su Banana (os dejo el link de su reseña porque el libro no tiene desperdicio). Pues bien, Nina Minina se define como una mal hablada y una arisca anti San Valentín , no diré que no me lo esperaba, porque claramente se ve en sus libros que la tía es una deslenguada a la que no le falta guasa y rollo. Por desgracia Google no sabe gran cosa de ella y me quedo con su autodefinición y mi percepción de ella pese a pecar de prejuiciosa como la protagonista de su novela.

Pues vamos a lo que hemos venido aquí que es a hablar de una de sus novelas, en concreto de esta que tiene un nombre tan largo como Algo tan (estúpido) estupendo como el amor. A ver, tengo que decir que pese a ser largo si a mí, que de políticamente correcta tengo poco (en espíritu, porque en realidad lo soy bastante aunque no me enorgullezco), me pones la palabra “estúpido” pues me conquistas porque soy una básica y una busca dramas, cosa que augura el libro.


Como siempre voy a comenzar por las cosas negativas y acabaré con las positivas, porque vamos a ser claros, las cosas buenas mejor dejarlas para el final y dejar al personal con buen sabor de boca. Pero antes os dejo la sinopsis para no entrar así en frío a las críticas:


Dejar de ser una niña de papá no es fácil, como tampoco lo es reinventarse a una misma y empezar de nuevo. Si no, que se lo pregunten a Malena, que últimamente no está viviendo su mejor momento, apartada de su familia y con la sombra de un escándalo sobre su cabeza.

La oportunidad se le presenta en forma de entrevista de trabajo para una gran editorial. Lo que no sabe Malena es que su futuro jefe tiene unos planes diferentes para ella. A partir de ese momento, algo cambiará, y Malena, poco a poco, irá encontrando todos los ingredientes que le brinda el destino para obtener la fórmula mágica que pinta de colores cada instante de la vida.

Una entrevista de trabajo, un contrato poco ortodoxo, unos amigos incondicionales, algo de rock y mucho amor.

El amor puede parecer algo estúpido a veces, pero todos sabemos que, el de verdad, es estupendo. Conoce en “Algo tan (estúpido) estupendo como el amor” el lado más romántico de Nina Minina y suspira.


Como primer punto negativo que ya es bien típico en mí es que la protagonista me ha caído un poquito gorda. Vamos a ser claros, en la vida real esta tía me caería de coña, pero en la novela me ha parecido dura de soportar (para los demás personajes, que a mí me da igual, yo sólo le pongo voy de tía pija en mi cabeza). Bien, bien, tengo mis razones para no tragarla, como siempre. Malena es una prejuiciosa y mira sí, todos lo somos, para qué mentir, peor es que no sólo cede rápido al prejuicio, si no que cuando se da cuenta de que la realidad no es la que ella imaginaba le cuesta reconocer que se equivoca . No os lo perdáis tampoco, pero es que la chiquilla fue ojo de críticas y bullying cuando era joven por su aspecto físico y ahora ella, que presume de estar buenísima, hace lo mismo con los demás. En fin, si esto ya no era suficiente, procede a una crítica abierta de la literatura romántica, diciendo que eso no es literatura y que su escritura es fácil y sencilla. Bueno, lo dice la chiquilla que no ha escrito ni tres páginas *suspiro*. Lo que hay que aguantar. Pero algo tengo que decir en su defensa y es que con esta crítica que hace a algunos géneros literarios me dio una gran idea para escribir un artículo que espero poder escribir y colgar pronto.


Mi odio no solo se centra en Malena, no os creáis, tampoco entiendo una mierda de Andrea ni de Roberto, dos personajes que me dejan patidifusa. Andrea es DEMASIADO y Roberto es DEMASIADO POCO. Entre poco y mucho, digo yo. Andrea es una jodida pirada a la que de primeras se le coge cariño pero que después es una criaja que no sabe ni lo que quiere. Roberto es un merluzo más soso que una tortilla de patatas sin sal (que joder, una vez no le puse sal y está asquerosa) y que encima me chirría mucho por lo “perfecto niño” que es porque creo que en realidad es un cretino camuflado, como tantos otros. En fin, vaya dos personajes más raros. Sin duda no soy el tipo de persona a la que estas dos personas le caerían bien en la vida real.


Mi último punto negativo va un poco al mensaje de la novela, que no el mensaje guay que tiene, que es mazo bonito, si no a un pequeño detalle que se menciona pero que aún así creo que queda infravalorado (Nina, en realidad sé que lo incluyes en el epílogo, que yo me acuerdo). El punto es el siguiente, Malena es editora o quiere serlo, vaya, que está titulada para poder ejercer en una editorial con un trabajo decente. El problema aquí es que a Malena en tooooodo momento se la trata como una mercancía, siendo ella el producto y el propio trabajo que debe hacer, no su desempeño como profesional que está capacitada para ser. Por eso creo que se menosprecia su trabajo y a ella como profesional.

Después de tanto hate que no ha impedido que la novela me siga pareciendo fantástica, vamos con las cosas buenas, que no son pocas tampoco.


La primera y, por qué no decirlo, la más importante, es Leo. Leo es el protagonista, un protagonista maravilloso con el que me he identificado bastante —¿será, tal vez, porque compartimos “profesión” (lo pongo entre comillas porque no es mi profesión, pero la suya sí)?—. Leo, además de gracioso y tierno, es todo lo que Malena necesita para cerrar la boca de tanto prejuicio estúpido que tiene con la gente.

Otro punto es que la narrativa es sencilla y rápida, yo me lo leí en dos noches, vosotros diréis. Nina Minina tiene un estilo MUY divertido que hace que no sólo sea fácil reír con algunas ocurrencias de los personajes, si no también encontrarnos en un ambiente amigo donde el humor es el mismo que podría utilizar yo en mi día a día. Todo esto hace que leerla sea agradable y que la bendigas en más de un momento por su fantástica manera de escribir.

La trama es bonita, tiene un trasfondo muy tierno y te deja con un buen sabor de boca. La recomiendo para pasar un buen rato porque es lo que hace, hacerte pasar un rato divertido y ameno. Volveré, sin ninguna duda, a leer a Nina Minina muy muy pronto.


¡Nos leemos muy pronto!

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© 2022 por Marta Moreno Puertas.

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